HERRAMIENTAS COLABORATIVAS

En los últimos años han surgido una serie de conceptos nuevos que han revolucionado
la forma de trabajar en grupo y de almacenar los documentos.
Por un lado, tenemos los repositorios de documentos (o de archivos), que son sitios
web donde se almacenan y se comparten archivos e información digital de prácticamente
cualquier tipo.
Por otro, tenemos las suites ofimáticas y aplicaciones on-line, que nos permiten el
acceso a esa información de trabajo y el tratamiento de esos archivos, independientemente
de si estamos en el ordenador de casa, en el trabajo o en un cibercafé, ya que
podemos utilizarlas sin tenerlas instaladas en nuestro ordenador.

Muchas aplicaciones on-line suelen estar asociadas a repositorios de documentos o
permiten almacenar y compartir los archivos creados, como es el caso de las suites
ofimáticas de Google Docs, Instagram, Flickr, YouTube, SlideShare, etc.
Cada vez es más evidente que nos encaminamos a una realidad en la que los ordenadores
no necesitan un disco duro muy grande, sino que los documentos se encuentran
subidos en repositorios y en discos duros virtuales en Internet, y en la que para el
trabajo colectivo se comparten estos documentos.
Las ventajas de esta forma de trabajo son muchas: evitamos los errores que ocasiona
el hecho de tener varias versiones de los documentos (siempre trabajamos sobre la
última), todos los miembros de un equipo trabajan a la vez sobre la misma versión,
podemos distribuir y publicar fácilmente nuestros documentos, etc.